La triste historia de la mujer con el trasero natural más grande de la historia (+Fotos)

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Historias como la de Sara Baartman son escasas, pues se trata de un hecho sin precedentes y de humillación, racismo y discriminación femenina, que deja ver el morbo de los científicos coloniales en el estudio de la anatomía humana.

Nacida en una región cercana al río Gamtoos en Cabo Este, Sara fue una de las dos esclavas de la etnia khoikhoi en ser llevadas a Europa para ser exhibidas como parte de una atracción circense, pero bajo falsas pretensiones de un doctor británico.

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Cuenta la historia que su madre falleció cuando ella tenía solamente dos años y su padre, cuando era una adolescente; por lo que tuvo que comenzar a trabajar como empleada doméstica hasta que un colono asesinó a su pareja, con quien tuvo un bebé que murió.

Se le conoció como la “Venus Hotentote” y fue muy famosa en Londres y París, ciudades donde se invitaba a las multitudes a observar su “enorme trasero”.

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Según menciona el portal BBC, su gran atractivo se debía a una característica genética llamada esteatopigia, que se caracteriza por la acumulación de gran cantidad de grasa en las nalgas, que es más frecuente en mujeres y, particularmente, entre las de origen africano.

Para el show, Baartman era obligada a vestir con ropa ajustada y del color de su piel, además de plumas y siempre una pipa. Tanta era su fama que incluso los clientes con más dinero podían pagar por llevarla a su casa a hacer demostraciones privadas, en las que tenían permitido tocarla.

En 1814 se fue a París y volvió a convertirse en una celebridad, y cayó bajo la influencia de un “exhibidor de animales”, cuyo nombre artístico era Reaux. Tomaba y fumaba sin tregua, y “probablemente fue prostituida” por él. Con el paso del tiempo, Sara aceptó ser pintada y estudiada por un grupo de científicos y artistas pero se rehusó a aparecer completamente desnuda frente a ellos.

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Sola, enferma y alcohólica, falleció el 29 de diciembre de 1815 a la corta edad de 26 años y como cinco años después de haber salido de su natal África. Se dijo que su muerte se dio por una “enfermedad inflamatoria y eruptiva”, sin embargo los expertos piensan que pudo ser el resultado de una neumonía, sífilis o alcoholismo.

 

Indignante es también el hecho de que todavía no habían pasado 24 horas de su deceso cuando la comunidad científica parisina se reunió para realizar su autopsia; además de tomar la decisión de que su esqueleto, cerebro y genitales serían puestos en exhibición en el Museo del Hombre de París, lugar en el que estuvieron hasta 1974. Cabe mencionar que, sobre todo, sus genitales fueron objeto de gran curiosidad, pues poseía también la característica llamada “sinus pudoris”, que es un alargamiento de los labios menores de la vagina, propia de las mujeres Joi-Joi.

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Los restos de Sara, permanecieron fuera de su país natal, hasta que en 1994 el presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, solicitó su repatriación, siendo aceptada hasta 2002, año en el que se le enterró en la provincia donde nació.

Como se mencionó al principio del texto, la historia de Baartman es escasa e indignante, tanto que varios han sido los libros publicados sobre ella y su trascendencia cultural, e incluso existe el rumor de que Beyoncé se está preparando para escribir y protagonizar una película sobre Sara Baartman.

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